Inicio POLÍTICA ¿Fusionismo o confusionismo?

¿Fusionismo o confusionismo?

881
0
“Si pretendemos el triunfo en la gran contienda ideológica de esta época, es preciso, sobre todo, que nos percatemos exactamente de cuál es nuestro credo”
Friedrich Hayek

 

Quizás te sorprenda el termino confusionismo, y es que esa pequeña variante con la letra “s” es justamente para dejar claro que no guarda relación alguna con el sistema filosófico desarrollado por Kung Fu Tse en China y que fue denominado por sus discípulos como Confucionismo con “c”, en relación a Confucio.

La confusión reinante en Venezuela es inconmensurable. Figuras con influencia en la opinión pública: humoristas, animadores, novelistas e incluso gente perteneciente al gremio académico también tienen su cuota de responsabilidad; parece que la corrección política sigue ganado terreno y hay algunas palabras que son impronunciables para los artífices de la neolengua, quienes con sus policías culturales están al acecho para señalar a quienes quebranten sus retorcidos códigos. Frases sueltas, verdades explicadas a media y clichés de moda son el elemento común en las siguientes afirmaciones:

“Esto no es socialismo, es corrupción”; “No se trata de derecha e izquierda, se trata de las ideas que funcionan”; “el debate ya no es entre capitalismo y socialismo, esa discusión quedó obsoleta, se trata de ciencia y tecnología”. Para mí, en cada una de estas afirmaciones existe, en el mejor de los casos, un miedo a fijar posición, y en el peor de los casos, un intento de lavarle la cara al sistema que gobierna a Venezuela: el socialismo.

Repasemos uno a uno los argumentos mencionados:

  1. Esto no es socialismo

Para rebatir este argumento solo basta con citar los 10 puntos del manifiesto comunista, todos los cuales han sido aplicados en Venezuela de manera progresiva desde 1936 a la fecha. Además, lo que define si un país está bajo un sistema socialista, entre otras cosas, es el hecho de poder determinar quien ostenta la propiedad y el control de los medios de producción, cosa que en Venezuela es más que evidente.

  1. No se trata de derecha e izquierda, se trata de las ideas que funcionan

Un caucho es funcional para desplazarse de un a lugar a otro mientras que el mismo sea parte de un carro, de otra forma podría resultar hasta un lastre. Las ideas por si solas no funcionan, funcionan en tanto forman parte de un sistema, un ejemplo claro de ello son las políticas del consenso de Washington, adoptadas en los 90 por la mayoría de los países en Latinoamérica, y que fueron denominadas como neoliberalismo. Una suerte de Frankenstein ideológico, o el burdo intento de fusionar “ideas que funcionan” con ideas que no funcionan.

  1. No se trata de capitalismo ni de socialismo

Aquí ciertamente se intenta disimular el hecho de que, la contraparte a un sistema económico basado en el socialismo es el sistema económico de signo contrario: el ¡CAPITALISMO! No tiene sentido decir que el socialismo no funciona para después afirmar, implícitamente, que el Capitalismo tampoco funciona. Ese miedo tiene su origen en la propaganda anticapitalista que la izquierda se ha encargado de llevar adelante, con mucho éxito, por cierto, y es menester recordar que sobre ese discurso se montó Chávez en su campaña por la presidencia en 1998.

El fusionismo es un paradigma basado en la dialéctica marxista en donde dos elementos, independientemente de su naturaleza se pueden fusionar, pero el fracaso de este paradigma se manifestó en la revolución francesa la cual con su máxima de: igualdad, libertad y fraternidad; bien pronto no les dejo duda a sus artífices, que la implantación de la igualdad suponía la destrucción de la libertad, al punto que la misma guillotina que le cortó la cabeza a los contrarrevolucionarios termino contándosela también a los mismo revolucionarios, Robespierre es el mejor ejemplo.

Los partidos políticos se suscriben siempre a un conjunto de ideas, es imposible pensar que se puede ir al combate en la arena política y triunfar, atendiendo a los paradigmas del fusionismo, es por ello que los partidos de izquierda, por principio, se identifican con el colectivismo: derechos sociales, propiedad colectiva e igualdad; mientras que los partidos políticos de derecha liberal, por principio, se identifica con el individualismo: derechos individuales, propiedad privada, libertad.

No es mediante el pragmatismo fusionista, ni el relativismo moral, que llegaremos a refundar la nación, es con firmeza ideológica y de principios que le podremos hacer frente al monstruo que enfrentamos, hay que abandonar toda mentalidad de inmediatez y ese populismo que trata de ser políticamente correcto coqueteando con toda ideología existente so pretexto de “incluir a todos”.

El liberalismo no se trata de “algunas ideas que funcionan”, se trata de un sistema, un cuerpo doctrinal de ideas que funcionan, eso está comprobado más allá de cualquier argumento retorico en su contra. Si no queremos repetir los errores del pasado, si estamos dispuestos a dar el salto a la arena política para convertirnos en una oposición real, no podemos dejar duda del credo que defendemos.

 

DEJA TU OPINIÓN